Apreciados lectores,
CIES tiene el placer de presentar el número 99 de su boletín, compuesto por tres artículos más una recensión y la agenda con diferentes actos académicos programados para su ejecución en los próximos meses. Los tres artículos que se presentan abordan temas diferentes pero todos ellos tienen en común la necesidad de avanzar en la construcción de un diálogo entre los diferentes grupos de interés. No es fácil la construcción de alianza estratégica mediante el diálogo que incentive la cooperación entre diferentes grupos de interés.
1.- Los ciudadanos “proponen”, los ciudadanos “aprueban”, los ciudadanos “preguntan”. Suiza, ¿un modelo democrático “exportable”?. .Xavier Boltaina, Profesor del Máster en Economía Social y dirección de entidades sin ánimo de lucro de CIES-UB es el autor de este artículo que explica la coexistencia de los modelos de democracia representativa y participativa en Suiza. El Prof. Boltaina centra su atención en describir las distintas formulas o mecanismos, - iniciativas populares, referéndums y peticiones-, que permiten a los ciudadanos expresar su voluntad en diferentes temas de ámbitos distintos que afectan a su vida cotidiana con una media de participación de una convocatoria trimestral donde en cada una de ellas se debaten y se deciden 4 o 5 iniciativas. Este sistema de democracia participativa tan intenso da como resultado un ciudadano informado, activo, que se siente responsable de la mejora continua de su sistema de gobierno. Las instituciones públicas,- gobierno y parlamento- en el momento de aprobar una nueva ley deben estar muy seguros de que va a ser aceptado por la ciudadanía, de lo contrario tienen el riesgo de lo que denominan petición donde el político deberá dar explicaciones a sus ciudadanos de por qué ha actuado de esta forma. El inconveniente de esta cohabitación entre los modelos representativo y participativo es que la aprobación de una ley puede durar dos años; pero es preferible legislar poco, de manera transparente y que el ciudadano conozca las razones que yacen en cada decisión legislativa. La pregunta que se plantea el autor es ¿si este modelo de coexistencia de las democracias representativa y participativa es exportable? Boltaina expresa su escepticismo ya que exige todo un proceso, una cultura, un savoir faire que no se improvisa. Ahora bien, la crisis de credibilidad y de reputación que los gobiernos de algunas democracias representativas sufren, invita a pensar en la necesidad de complementar la democracia representativa con otras formas de gobernar que permitan la estructuración de un dialogo real y permanente entre ciudadanos y responsables públicos.




