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Boletín de CIES
Nov 2008  
Editorial 64
  Por Miquel Vidal

Distinguidos lectores,

 

El boletín nº 64 correspondiente a noviembre del 2008 centra su foco de atención en aspectos relacionados con la responsabilidad social corporativa. Dos de los artículos reflexionan entorno a este palabra divina que se ha popularizado de forma extraordinaria en los últimos meses y que se denomina confianza. Dos artículos escritos desde perspectivas muy distintas pero aplicando análisis convergentes. El tercer artículo aboga por la conveniencia de realizar una evaluación de impacto ambiental antes de  tomar la decisión de ejecutar cualquier obra o trabajo que genere una modificación del territorio.

 

1.- Credibilidad y confianza: Un activo valioso de la RSC

 

Este primer artículo centra su atención en la importancia de que las relaciones entre cliente y proveedor, entre responsable y colaborador,  entre entidades financieras que se prestan entre ellas dinero se basen en criterios de credibilidad. Si no hay credibilidad, no hay transacciones; o más bien, las transacciones se contraen o se ejecutan pero tomando muchas precauciones que las encarecen; en definitiva, controles que reducen la  productividad y la eficiencia en la utilización de los recursos productivos. Reducción de la eficiencia que conlleva, recesión, destrucciones de riqueza y de empleo.

 

Esta es una gran lección que una gran mayoría de ciudadanos hemos aprendido en estos últimos meses al menos en aquellos países que la actividad económica esta fuertemente bancarizada y las  instituciones financieras se han convertido en columna vertebral de todo nuestro sistema de intercambio financiero. Hasta que no se recupere esta credibilidad y hasta que no se hayan reparado todos los destrozos habidos y que aún están habiendo como consecuencia de  esta insuficiente credibilidad,  las economías no van a volver a encontrar, de nuevo, su senda de expansión. Como señala Juan Fernández de Castro, profesor del Master en Responsabilidad Social Corporativa de la Universidad de Barcelona, la credibilidad y, en consecuencia, la creación y acumulación de capital social por parte de una organización es el elemento clave de reputación. Significa que terceros consideren que la organización siempre hace las cosas bien, que sus bienes y servicios siempre están sustentados en los máximos criterios de prestación de calidad. Ahora bien, para que una organización  base sus transacciones en máximos criterios  de prestación de calidad debe tener incentivos. Ya que la calidad supone costes de producción que, al menos a corto plazo, pueden menguar los beneficios. Por consiguiente, proporcionar máxima calidad debe ir en beneficio de la organización. Para que vaya en su beneficio, la transacción se debe repetir de forma infinita en el tiempo. Este enfoque, -ya descrito maravillosamente por Adam Smith en su libro Riqueza de las Naciones que cita el propio autor de este articulo-, exige que el mercader intercambie muchas veces a lo largo de todo el tiempo de su actividad mercantil; es decir, mercado, competencia perfecta, -como mínimo, suficiente-, y, como resultado, transparencia y no información asimétrica. En resumen, el enfoque de la credibilidad y de la confianza como activos claves en el quehacer de cualquier negocio supone plantear la actividad empresarial desde un enfoque del largo plazo. Este enfoque exige que las relaciones entre los diferentes grupos de interés sean continuadas y repetitivas a lo largo del tiempo. Para que se dé este tipo de relaciones, debe haber confianza entre los diferentes grupos de interés. Para que se mantenga  la confianza han de prevalecer los incentivos que faciliten que los diferentes grupos de una organización actúen todos ellos con probidad.

 

2.- Responsabilidad Social de la Empresa

 

Este segundo artículo también aborda el tema de la credibilidad y la confianza en las empresas y en sus directivos pero desde un enfoque, distinto al utilizado por Fernández de Castro en el primero de los artículos de este boletín. Ahora Joaquín Trigo, su autor, colaborador del Master en Responsabilidad Social Corporativa de la Universidad de Barcelona, se pregunta ¿por qué hay desconfianza en las empresas, en sus propietarios y en sus directivos?. Trigo empieza  reconociendo que siempre hay y habrán organizaciones que intentan ser oportunistas, jugar al corto plazo, proporcionando productos y servicios de no calidad que generan externalidades negativas que pueden tener un impacto social, económico y medio ambiental muy importantes; pero señala son un grupo minoritario de empresas y directivos. Prof. Trigo nos recuerda que la inmensa mayoría de los propietarios y directivos están interesados por su reputación, por preservar su imagen a lo largo de toda su larga carrera profesional;  incentivos para tomar decisiones basadas en criterios morales, de integridad y de honradez en el obrar. El elevado nivel de riqueza y de bienestar acumulado por algunas economías son resultado de las apuestas de los propietarios, directivos y trabajadores de las organizaciones por proporcionar calidad a sus clientes, la única estrategia válida que les puede facilitar mantenerse en el mercado, sobre todo si sus organizaciones actúan en estructuras de competencia perfecta o suficiente. No se debe olvidar que más del 90 por ciento de las empresas que operan en cualquier tejido productivo  son pequeñas y medianas organizaciones controladas de manera muy horizontal por todos sus grupos de interés. Esta constatación exige entender el enfoque de este segundo artículo. Evidentemente, las excepciones basadas en comportamientos oportunistas con externalidades funestas y multiplicadoras en toda la actividad económica permiten explicar la desconfianza que algunos ciudadanos muestran hacia la palabra empresa. Pero la empresa es un simple instrumento. Depende como sea utilizado. El artículo aboga por evitar generalizaciones que puedan provocar interpretaciones no correctas.

 

3.- La evaluación del impacto ambiental

 

Una acción que construye credibilidad y capital de confianza es la evaluación del impacto ambiental que cualquier nueva actividad que desee realizar una organización puede tener en su medio, entendiendo éste desde su comunidad, sus proveedores, clientes, trabajadores, incluso el medio ambiente, protagonista principal, muy a menudo, de que la empresa desee o esté obligada a evaluar el impacto ambiental de una actividad que desea realizar. Se presupone que la construcción de una nueva plante industrial, de una nueva obra de comunicación terrestre  tiene un impacto positivo para los habitantes de las poblaciones que se benefician de la existencia de esta nueva planta industrial por la generación de nuevos empleos o de esta nueva comunicación que facilita la movilidad y aproxima los centros de trabajo y de relaciones. Ahora bien, cualquier nueva construcción altera, como señala la autora, Gisela Villasevil, profesora del master en Responsabilidad Social Corporativa y Auditoria Social, el territorio. Como se responsabiliza de reseñar Villasevil, esta alteración puede ser positiva. Probablemente  lo más frecuente es que se den impactos positivos e impactos menos positivos. La evaluación ha de permitir medir, equilibrar dichos impactos y, al final, tomar decisiones. La evaluación del impacto ambiental es un instrumento que ha de facilitar tomar decisiones que permitan una actuación responsable a favor del desarrollo sostenible en cualquier territorio y ámbito de actuación.

 

 

Para finalizar esta editorial, desde CIES deseamos expresar nuestro agradecimiento a  Juan Fernández de Castro, Joaquín Trigo y Gisela Villasevil por  aceptar colaborar una vez más en la realización de este boletín electrónico del CIES. A nuestros lectores, deseamos que disfruten con la lectura de tres artículos basados en planteamientos distintos, pero todo ellos a favor de la RSE como manera de entender la gestión diaria de los negocios que facilita la acumulación de capital social.

 

El próximo día 14 de noviembre se va a celebrar unas jornadas que trataran el tema de la Crisis económica y financiera  y perspectivas para el año 2009 así como experiencias de modelos de gestión empresarial en el ámbito de la inclusión social pro el trabajo de personas con discapacidades reconocidas. Están todos Ustedes invitados. Para mayor información, se recomienda que visiten la página web del Cies: www.grupcies.com

 

Saludos muy cordiales

 

Miguel Vidal

CIES.


Credibilidad y confianza: Un activo valioso de la RS
  Por Juan F. de Castro

La crisis financiera actual ha puesto de manifiesto la importancia de la confianza como lubrificante del sistema económico. En su ausencia los intercambios se retraen y el propio funcionamiento del mercado se va haciendo cada vez más difícil hasta provocar su desaparición. En este contexto, en el primer apartado se enfatiza la importancia de la probidad y la confianza, en el siguiente, como  esta en el propio interés de una empresa establecer una relación de confianza con los agentes con los que entra en contacto  y en el ultimo, como la RSC potencia las relaciones de confianza y, en consecuencia, su implantación redunda en ventajas para todo el mundo. 

 

I.- Un mensaje en piedra

 

En la parte interior de los muros de cerramiento del salón de contrataciones de la Lonja de Valencia se encuentra la siguiente inscripción:” Compatriotas comprobad y ved lo bueno que es el comercio que no lleva al fraude de la palabra, que jura al prójimo y no le falta, que no da su dinero con usura. El mercader que asi lo haga rebosara de riquezas y después gozara de vida eterna”.


Responsabilidad Social De La Empresa
  Por Joaquin Trigo

La empresa es una entidad responsable. Lo es por motivos diversos. Se lo exige la regulación fiscal, la medioambiental, la laboral en sus distintos ámbitos, la mercantil, la registral, la contable, la de calidad, la de protección de compradores y usuarios, la de protección de datos personales, la de defensa de la competencia y un largo etc. Le interesa ser responsable para mantener la fidelidad de los clientes y empleados. Le conviene serlo con los proveedores y con las entidades financieras. Debe serlo frente al accionariado y los tomadores de los bonos y otros títulos de deuda que pueda emitir. Por encima de todo, la ética le impone una atención especial a las consecuencias de sus actos en cualquier plano, a fin de prevenir contingencias indeseadas y evitar los riesgos,  si es posible, y a minimizarlos en caso contrario así como a compensar los fallos y sus consecuencias.

 

Para muchos la empresa es la organización más responsable que existe. Sin embargo debe serlo aún más y puede conseguirlo. La empresa está obligada a una mejora continua para superar las expectativas de sus clientes y las aportaciones de sus competidores. Es un medio para la satisfacción de necesidades de terceros y para generar los medios de vida de quienes la configuran. También incide en las expectativas e ingresos de quienes se relacionan comercialmente con ella, de las instituciones públicas, a las que contribuye con sus productos y servicios así como con sus contribuciones fiscales y donaciones.


La evaluación del impacto ambiental
  Por Gisela Villasevil

El concepto de Evaluación del Impacto Ambiental nació en 1969 en EE.UU. con la National Environmental Policy Act (NEPA). En Europa los antecedentes son numerosos; destacan las recomendaciones de la Organización de Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE). En 1985 se promulgó la Directiva 85/337/CEE, la norma básica sobre esta materia en la Unión Europea.

Esta directiva se trasladó al ordenamiento jurídico español a través del Real Decreto 1302/1986. Pero no fue hasta la publicación del Real Decreto 1131/1988, que establece el reglamento, cuando comenzó a aplicarse en España.

 

Las actividades humanas tienen un impacto que en ocasiones resulta perjudicial para el entorno. Las políticas en materia medioambiental de los últimos años propugnan la prevención, para tratar de evitar la contaminación o los daños ecológicos antes de que se produzcan, por medio de la Evaluación de Impacto Ambiental (EIA).

 

El término “Evaluación de Impacto Ambiental” tiene hoy diferentes sentidos. Por este término, se designan diferentes metodologías, procedimientos o herramientas, que se emplean por agentes públicos y privados en el campo de la Planificación y la Gestión Ambiental. Se utiliza para describir los impactos ambientales resultantes de los proyectos de ingeniería, de obras o actividades humanas de cualquier tipo, tanto incluyendo los impactos causados por los procesos productivos, como los productos de

esta actividad. También se emplea, para describir los impactos que pueden provenir de una determinada instalación a ser implantada, así como para designar el estudio de los impactos, que ocurrieron o están ocurriendo como consecuencia de un determinado

emprendimiento o un conjunto de acciones humanas.

 


  BOLETÍN EDITADO POR CIES
  CIES
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